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miércoles, 13 de marzo de 2013

Historia de Pánico en Santa Catalina - ACTUALIZADO

Pánico.
El pánico es una condición de la que somos presa al pasar por varias etapas, la primera incertidumbre, después temor , le sigue el miedo y si no logras controlar éstas 3 emociones, entonces entras en pánico.
Correr olas grandes, es una sensación que ni se puede explicar en palabras, como tampoco es posible transmitir por fotos o videos, es algo muy íntimo que únicamente los que experimentamos a través de la vida, logramos definir como lo sublime.  De seguro, quienes lean este artículo, sean personas que han estado en situaciones extremas, en las que los factores naturales del planeta se alinearon para crear olas monstruosas y te aventuraste a tratar de agarrar una.  Personalmente, me he encontrado en muchas ocasiones, en situaciones de olas extremas, y en todas , pasé por el PÁNICO, y es que , no hay otra forma de superar esa sensación , es como , comer pizza sin queso, si vas a correr olas grandes, pasaras en algún momento por el PÁNICO.  Pero, qué pasa después de entrar en PÁNICO, tienes 2 alternativas, la primera es dejar que el PÁNICO se apodere de ti, y te venza, si te vence, entonces, feliz viaje al cielo, porque , lo único que ocurrirá en tu etapa de desesperación es que gastarás toda la energía necesaria para sobreponerte a esa caída, o a la gran serie que te ha caído en la cabeza; la otra alternativa, y es la que siempre he tomado, y es por la cual estoy sentado aquí escribiendo, es superar el PÁNICO y dominarlo con la mente, entras en un estado de concentración mental, en la que tu cerebro te indica exactamente lo que debes hacer y por qué debes hacerlo, logras superar la fatiga muscular, y ecualizas tu oxigenación, para poder sobrellevar la situación arriba descrita.  Me referiré a una experiencia, en la que no entré en PÁNICO, fue en Santa Catalina, durante un monstruoso oleaje, que marcaba 11 pies, 18 segundos con más de 2000 de energía, el día anterior habíamos corrido un wedge en una playa secreta, estaba descontrolado y exigente, pero era justo lo que buscábamos, corrimos ahí todo el día, y al final estaba agotado.  Decidimos ir un amigo y yo, al día siguiente a Santa Catalina, a correr olas masudas, para aprovechar el viaje de 7 horas desde la Ciudad de Panamá.  Esa noche llovió a cántaros, se fue la luz, pero debido al cansancio, logramos dormir lo suficiente, nos levantamos a las 5 a.m., para llegar a ver la ola, cielo gris ratón, espuma blanca y salitre, nadie en el agua, y sin canal, para el ingreso,  mi amigo entró en bodyboard, yo preferí la tabla, esa vieja 6 ´ 3 ¨, que no se parte, la dejo fuera de casa y ni siquiera se la quieren robar, le llamo la inmortal.  Conversando con varios locales, me dicen que no es bueno entrar, que la bahía estaba closeando, bueno , en mi mente esa es su decisión y la respeto, la mía , es nuevamente, superar el PÁNICO, así que entro al agua. Las mareas son extremas, varía entre 0 a 16 pies, el fondo de rocas volcánicas que cortan como vidrio en Santa Catalina, te obliga a ingresar con la marea llena, es una remada de unos 20 minutos hasta el point.  Mi amigo, decía, que estaba gigante, yo también le decía lo mismo mientras remábamos,  llegamos a la primera zona de quiebre, olas de 8 pies explotaban sobre rocas mal distribuidas, era difícil calcular, cuando pasar, él se impulsaba con su aletas, yo con los brazos, ya estaba agotado, era lo primero que debía superar el cansancio, las fuerza era superior, olas enormes cerraban toda la bahía, agua chocolate, y comencé a divisar alguna cabezas, unas 5 , a lo lejos.  Llevaba mi cámara de agua, amarrada a mi boardshort, por lo que mientras tomaba descansos para llegar , sacaba unas cuantas fotos, veía muchas olas , enormes, solas, cuando por lo general, en santa catalina, por el crowd, ves, 7 en la misma ola, en ésta ocasión , era todo lo contrario, no sabía como medir el tamaño, lo que si sabía es que era, gigante.  Remé un poco más, y vi a mi amigo coger una de las medianas, wao, era un puntito, después, se levantó la serie, y salió la bomba, un argentino de nombre Diego, en su tabla 7 ´ 9 ¨, la remaba, se paró y comenzó el drop, yo le tomaba fotos, en secuencia, demoró un 3 segundos en llegar al bottom, la ola era 4 veces su tamaño, entonces supe que estábamos corriendo olas considerables.  Algunas bromas entre las caras de siempre, los que salen cuando éstas son las condiciones, ¨Hoy nadie pelea olas ¨, comenta un francés que vive en Santa Catalina, yo le sonrío y le digo, no que va, se van solas las pobres.  Remaba y trataba de entrarle a la masa de agua, era imposible, la superficie para entrarle era tan grande, que necesitaba un GUN , pero estaba sobre la inmortal, cosa que me dificultaba tener una sesión como la que quería, pensaba, por qué no compré un GUN, para estos días es que tienes que tenerlo, voy a mandarme a  hacer uno, mientras continuaba subiendo la marea, y las olas crecían.  Explosiones, espumas blancas, vértigo, no podías parar de remar, la corriente te llevaba al pico, y tenías que nadar paralelamente por tu seguridad.  Dos brasileños, 1 norteamericano, 2 panameños y el francés, éramos los que nos encontrábamos ahí, seguían las platicas entre series :, allá en la bahía ( de Panamá )  están todos, corriendo y cacareando como gallinas, decía el francés, necesitamos un jet sky, por si le pasa algo a alguien, por seguridad, añadía, ayer fui a Coiba, estaba monstruoso , mucha corriente terminaba de conversar por que en el horizonte se levantaba la masa de agua que te indicaba una nueva serie de bombas que se aproximaban.  Yo , trataba de remar las olas, pero no podía, y colocarme en el pocket, era muy arriesgado, ya me estaba entrando la ansiedad, llevaba 1 hora, sin agarrar olas, mientras los demás, bajaban la suya, con mucha precaución, entonces adopté una estrategia, me dije, descansaré en el hombro un rato, y me colocaré en el pocket para bajar la primera, comenzaron a salir unas muy huecas, de unos 15 pies de cara, pensaba, por qué no entré en el bodyboard, pero después me decía, es que ésta ola así es para tabla, fueron saliendo varios de los que entraron, mi amigo, desapareció después de agarrar una bomba, quedamos 4, y la marea comenzaba a bajar.
Pasado un tiempo, comencé a tranquilizarme, y pude visualizarme bajando una de las olas con la inmortal, así que decidí, colocarme en el poket,  remé en dirección al point, ya que tenía energías, y esperé las series, los dos brasileños hicieron lo mismo en ese momento, de pronto, me di cuenta, que la corriente me había llevado a la zona de impacto, Santa Catalina en el point, tiene 2 picos, el de afuera, que revienta con las bombas y el interno, que es donde se hacen huecas, si quedas en el medio de los dos, lo más probable es que te caigan todas las olas de la serie encima, y fue lo que me pasó, una bomba de 4 veces mi tamaño, se alzó, no tenía hacia donde ir, y los brasileños tampoco, el francés, se encontraba detrás y vio lo que iba a suceder,  la bomba me explotó justo en frente, y la fuerza me succionó dentro del agua, yo agarre la tabla inmortal con todas mis fuerzas, sabía lo que estaba por pasar, mientras me sumergía con el labio de la ola bajo la misma, el efecto del cilindro , me mandó en un milisegundo por detrás de la fuerte masa acuática del pacífico, para arriba, y nuevamente hacia abajo esta vez entre la explosión de toneladas de agua, volaba en el aire, abrazando a la inmortal, rezaba con que no me golpeara contra las rocas, este ciclo de lavado se repitió una vez más,  y lograba tomar bocanadas de aire cada vez que me sacaba a la superficie.  Ecualizaba y me relajaba, me concentraba en lo que ocurría a mi alrededor, bolsas de aire entre el agua agitándose, no te permiten , remar hacia arriba, con fuerza te sacude el cuerpo en todas direcciones, entonces quedé en la zona de impacto y venía la serie, miré a mi lado, y uno de lo surfistas brasileños, que me acompañaba en la lavadora, se había soltado el leash por seguridad , y el otro, salió a flote a mi lado, les dije, a remar hacia la izquierda, vamos con la corriente, espumas de 4 metros venían hacia nosotros, y nos llevaban en dirección a la parte de rocas secas expuestas, rema perpendicular le dije, y así hicimos.  Nos tomó unos 15 minutos llegar al canal, en donde de todos modos caían olas de 8 pies, pero era más fácil 8 que 15.  Estaba exhausto , pero no me daría por vencido, vine aquí y bajaré mi ola, a como de lugar.  Por lo que comencé a remar nuevamente al point, 20 minutos más, ahora , era personal, la inmortal, Santa Catalina y yo. Esperé un buen rato, quedé solo, decidí colocarme en el poket nuevamente, y en caso de una serie remar a la derecha de frente , tal como se ve en ésta foto, espere un rato, y salió mi ola, la bajé, y pude superar una vez más el PÁNICO.
A la salida, mi amigo, me muestra la foto y riéndose me dice, para dónde tu ibas, en ese momento, llegaba uno de los brasileños, con la mitad del cuerpo cortado, se había resbalado entre las piedras volcánicas, y ellas hacen eso, te cortan como vidrio, a veces es mejor , soltar la tabla, y salvar tu piel, varios puntos de sutura en distintas heridas,  tuvo que ser atenido, en un hospital de Veraguas, a fin de que no se les infectaran las cortadas.
Es un alivio, el sobrevivir a este tipo de condiciones, sin embargo, es peligroso, es importante que se practique mucho, nadando, aguantando la respiración y meditar, son 3 factores clave para correr en oleajes extremos.
Viviendo el SURF- Pánico.












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