En nuevo mensaje, Klapp dice que recibió “historias” de “víctimas” “de Alan y de otros surfistas profesionales” Y que irá compartiéndolas en su Instagram.
Llama a “preguntarse por qué tantas mujeres tienen historias similares, por qué continúan estos patrones”. Y dice: “Necesitamos algo más que comentarios de apoyo”
La ex campeona mundial juvenil Noah Klapp escribió largo mensaje en Instagram en el que señala que recibió y que publicará “otras historias” (…) “de otras víctimas” (…) “de Alan y de otros surfistas profesionales”.
Las mismas dijo que las estará publicando durante la semana. De hecho ya publicó una primera en la que hace referencia a una joven que denunció un caso de abuso a la revista Stab y que esta no tomó acciones e invitó al surfer a uno de sus eventos.
En su mensaje Klapp agradeció por el apoyo pero reflexionó: “Me he sentido profundamente conmovida. Sin embargo, me ha horrorizado la cantidad de mujeres y niñas que me han contado en privado sus propias historias de abuso sexual, acoso y maltrato dentro de la comunidad del surf. Esto ha dejado una cosa dolorosamente clara: ¡la comunidad del surf necesita un cambio profundo!”.
“Esto va más allá de nuestras historias; se trata de una cultura que ha permitido que un comportamiento dañino continúe durante años porque la gente guarda silencio, mira hacia otro lado o protege la reputación de los implicados”, señaló.
Carga con la responsabilidad que deben tener los hombres de actuar en consecuencia, de no permitir que esto suceda, enfrentando a su propio círculo. “Hay hombres en estos comentarios que deberían estar reflexionando sobre su propio comportamiento, sobre la conducta que han justificado y sobre las personas a las que han protegido”.
“¿Están realmente cuestionando este comportamiento o solo se están asegurando de quedar bien? El apoyo público vale muy poco si no estás dispuesto a confrontar a tus propios amigos en privado”.
Y contó: “Las niñas crecen en esta comunidad teniendo como ídolos del surf a hombres lo suficientemente mayores como para ser sus padres, que les envían mensajes directos inapropiados a ellas o a sus amigas, que experimentan tocamientos no deseados o que escuchan rumores sobre lo que ocurre en las fiestas de North Shore sin que nadie haga preguntas”.
Klapp, que reconoce que se puso en una posición vulnerable, pero que como tiene personalidad fuerte está dipuesta a afrontarlo, plantea un cambio en la industria del surfing: “Esto no debe convertirse en un chisme del surf que desaparezca tan pronto como surja la próxima controversia. El punto no es debatir mi experiencia sin fin, sino preguntarse por qué tantas mujeres tienen historias similares, por qué continúan estos patrones y qué vamos a hacer realmente al respecto. Necesitamos algo más que comentarios de apoyo”.
“Necesitamos hombres dispuestos a cuestionar a sus amigos, organizaciones dispuestas a tomarse en serio las denuncias, patrocinadores dispuestos a exigir responsabilidades a los atletas, y mujeres que hablen y luchen”, agrega.
Y finaliza: “A las mujeres que han compartido sus historias conmigo: las escucho.
No están solas y no le deben a nadie una explicación pública de lo que les pasó. Si usar mi voz significa que otras mujeres que aún no están listas para hablar públicamente se sientan un poco menos solas, entonces estoy dispuesta a ser esa voz. Sé que no todo el mundo se siente cómodo exponiéndose, y para mí también es increíblemente incómodo, pero ya estaba maldita vez cansada de que esto siguiera ocurriendo sin que nadie lo reconociera”.
Klapp denunció días atrás, luego de que se hiciera pública la suspensión por parte de la WSL a Alan Cleland, situaciones de abuso sexual del surfista hacia ella.
Este problema se desencadenó luego de que en una fiesta, el día final del evento de Tahití, cuatro hombres abusaron de una menor de edad de nacionalidad australiana.
El australiano Harry Bryant dijo en un comentario en Surfing World que Cleland era “culpable por asociación”.
Cleland fue contactado por DUKE y otros medios y todavía no ha hablado sobre el tema. Ni él ni ningún integrante de la familia.
Según han informado los medios australianos sí se hizo una denuncia en ese país pero no se sabe si se efectuó una en la Policía tahitiana.
El Daily Telegraph escribió que “un portavoz de la Policía Nacional de Tahití señaló que no podía hablar sobre investigaciones y que no confirmaría si habían recibido denuncias relacionadas con las acusaciones de agresión sexual”.
“Muchos periodistas han estado llamando, y a todos les decimos lo mismo. Las investigaciones son confidenciales y no podemos confirmar nada”, escribió.
En tanto, el mismo periódico informó que la Policía australiana está al tanto del asunto, pero que no se le había solicitado prestar asistencia a las autoridades locales tahitianas.
Y por otra parte, “que la Policía de Nueva Gales del Sur declaró que no tenía jurisdicción sobre el caso, dado que este se refiere a un presunto incidente ocurrido en el extranjero”.

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